JORDI RIBES

En relación al acta de fundación de la ADIPAV  en 1951 se reconoció que la historia fue la siguiente:



 

JORDI RIBES

 

REVISTA NATACIO MARS 1935

 

El primer patrón de un patinador a vela fue José M ª Lasaosa en el año 1925 según consta en el acta aprobada por unanimidad, por los patrones de todos los clubes que tenían patines a vela el 30 de abril del año 1951.  Se reconoció los hechos que se detallan a continuación.

Tres socios del Club Natació Barcelona coincidieron con la idea de montar un palo y una vela en un patinador para hacer la navegación fácil y con menos esfuerzo. Los tres jóvenes socios eran José M ª Lasaosa, más tarde inspector de Hacienda, Francisco Gassol, ingeniero y Rafel Escolà, carpintero de ribera. Este último era constructor de patinadores, y montó un taburete en la primera bancada para apoyar el palo, que se mantenía derecho por la fijación de dos obenques de alambre por banda. La vela elegida era de la forma llamada «cangreja» y era la más utilizada en yates y pailebotes. Tenía forma trapezoidal y la parte superior estaba ligada a una pértiga apoyada en un punto elevado del palo.
 
La colocación de mástiles en los patinadores los convirtió en catamaranes a vela y se hizo la comparación con similares embarcaciones que navegaban por los océanos tropicales del Pacífico y del Índico. Pronto proliferó la construcción de patinadores a vela, siempre en base a unos flotadores similares a los conocidos de palas o remos. Ante las playas del Barcelonès donde se ubicaban los clubes que practicaban natación, Badalona, Poble Nou, Atlético, Barceloneta y Barcelona había  sólo velas de patinadores . Durante el verano se hacían competiciones. Cada patrón tenía sus pequeños ingenios para sacar algo más de velocidad que hizo que aplicados a nuevas construcciones, navegaran cada vez mejor. Esto originó que nuevos carpinteros y ebanistas  se interesaran en construirlos. Casi todos los patrones tenían el espíritu de no disponer de timón-remo articulado a popa. Al mismo tiempo se descubrió que el patinador a vela era una embarcación excelente para hacer excursiones y travesías. Era mucho más rápida que otras convencionales. Muy seguro y fácil de varar en cualquier playa, afortunadamente abundantes en nuestra costa.

Hay constancia documentada de largas travesías realizadas en aquellos rústicos catamaranes.  Desde el Club Natación Barcelona iban a remontar el río Llobregat (Barcelona), también navegaban hasta Castelldefels y Sitges.  Desde el Club Natación Badalona los patrones del patinador a vela habían navegado hasta Tossa de Mar y otros lugares de la Costa Brava.

Destacamos la anécdota de que en el año 1932 un patinador del Club Natación Barcelona navegó desde este club hasta Sant Pol de Mar en 12 horas. Los patrones eran  Sixto Cambra y el político Manuel Carrasco i Formiguera. Años más tarde en 1960 se fundó el Club Náutico Sant Pol de Mar, con gran actividad en la promoción del Patín a Vela. Los fundadores fueron de las familias Carrasco y Cambra entre otros.

En el año 1932 tenemos constancia de la primera regata Gran Premio de la Merced organizada por el Club Natación Barcelona. Es importante destacar que los diarios La Vanguardia y el Mundo Gráfico hicieron eco con reportajes  acompañados de espectaculares fotografías de los patinadores en la playa antes de la salida en regata. La regata consistía en dar tres vueltas a un triángulo balizado por unas pequeñas barcas fondeadas con la conveniente bandera de señal y un auxiliar del Comité de Regatas a bordo que controlaba el paso reglamentario. La salida era en tandas de cuatro barcos desde la playa espaciados en un minuto o treinta segundos dependiendo de la fuerza del viento.  Lógicamente todo era cronometrado.  Esta regata consta como la más antigua de toda España  que se ha ido celebrando hasta la actualidad sin interrupción.  Los trofeos han sido cedidos siempre por el Ayuntamiento de Barcelona y por otros estamentos públicos.

 

 


En una fotografía publicada en diarios de la época se puede observar que los flotadores de los patinadores son iguales que los de remo, es decir, que las formas son iguales a proa ya popa. También se puede comprobar la igualdad aparente en las primitivas velas de algodón de forma trapezoidal y suspendidas al palo por una pértiga. Durante los años 1933 y 1934 la afición a la vela en los clubes costeros se concentró en los patinadores a vela. A finales de 1934 se celebró en aguas del Club Natación Barcelona la regata de la Merced, que destacó por la cantidad de cuarenta participantes.  El ganador fue Domingo Longás y se clasificó entre los mejores el joven socio Carlos Pena que más adelante será el gran impulsor y el alma de la afición al patinador a vela que será el Patín a Vela cuando sea monotipo.

En 1935 continuó en aumento la participación en regatas creando los lógicos contratiempos del verano. Todas las cuestiones se resolvían sin tropiezo dado el buen ambiente de los regatistas y el público. La reglamentación en regatas seguía la norma internacional de la manera más fiel posible.

Durante los años 1936 a 1940 a pesar del triste conflicto bélico hay constancia de actividad. Había salidas al mar, pocas y muy controladas.

En el año 1941 se vuelve a celebrar el Campeonato de Catalunya con victoria del Club Natación Barcelona, el patrón volvería a ser  Domingo Longás. También se sigue celebrando la tradicional travesía del Port de Barcelona para patines a remo en la distancia de 4000 metros con victoria del Club Natación Badalona.

Aparecen nuevos rivales en las regatas de patinadores. Se trata de los históricos hermanos Mongé de Badalona. También constan nuevos patrones de palmarés destacable del Club Natación Barcelona,  J. Grau y  J. Casanovas.

A partir de 1942 empezó a existir una rivalidad extraordinaria entre el Club Natació Badalona y el Club Natación Barcelona. Se construían los flotadores de Patín a Vela (se perdió la denominación de patinadores), a partir de modificaciones constantes en las medidas que el rudimentario reglamento permitía. En las diversas regatas celebradas aquellos veranos ya destacaban los patines que se habían construido siguiendo las ideas de los hermanos Mongé, es decir, embarcaciones con una eslora de 6 metros y las formas más estudiadas. Sobre todo en el puntal y el diseño de la popa.

Se comunicó la intención de formalizar un acuerdo para adoptar un tipo único de Patín a Vela, de serie. De cara a la temporada siguiente se determinaría el modelo autorizado para las regatas que organizarían los clubes Natació Badalona, Poble Nou y  Natació Barcelona. Debemos recordar que todas las flotas pertenecían a clubes de natación con un acceso fácil a la playa.

Dado el caso general mencionado, las autoridades náuticas deportivas de España definían el patinador o Patín a Vela como «artefactos de playa». No tenían en cuenta la gran afición generada, ni la cantidad y la calidad de sus patrones, y que representaba la única embarcación de vela ligera auténticamente catalana y española.

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