La vela

Ahora le toca el turno a la vela, el motor de nuestro patín; su correcto trimado hará que naveguemos más o menos rápido.

Empecemos por definir sus partes más importantes:

Como todos deberíamos ya saber, según el rumbo que llevemos, la vela se pondrá de una u otra forma. Por ello, veo conveniente diferenciar cada uno de los 4 rumbos y así explicar como debería ir, más o menos, trimada la vela. Tened en cuenta que el patín no lleva mordazas para la escota de la vela, por lo que siempre habrá que estar atento a su cazado e ir variando según veamos.

Al izar la vela en tierra, llevar la driza hasta su tope. Si hay mucho viento, los canijos suelen bajarla unos 4 dedos, pero a los novatos no se lo recomiendo.

En ceñida:

Una vez tengamos ya el mástil o palo bien trimado (ver apunte del mástil), lo ideal será llevar la vela (escota) cazada a tope. Obviamente, si el viento comienza a ser excesivo, habremos de ir soltando un poco para poder controlar el barco.

El tensor del gratil deberá cazarse según el viento que tengamos. Con vientos flojos o medios (que podamos cómodamente con el barco) se cazará de forma que queden unas pequeñas (poquitas) arrugas horizontales en el gratil de la vela (zona pegada al palo). A medida que suba el viento y nos cueste llevarlo, se cazará más, a fin de aplanar la vela, y como tope que, una vez cazada la vela, nunca aparezca una arruga vertical en el gratil.

La líneas curvas que tenemos en la vela nos indican dónde está la bolsa de la vela, es decir, veremos dónde está el punto de inflexión de la curva. Ese punto deberá estar siempre de la mitad de la vela hacia proa, nunca hacia popa. Ese punto se varía cazando o soltando gratil; a más tensión, más a proa, y a menos más a popa; la intensidad de viento también afectará, por lo que para corregir la situación del punto de inflexión deberemos cazar (más viento) o soltar gratil. Aparte de aplanar o no la vela, si hay olas nos interesa que la bolsa de la vela esté a proa (más potencia para pasar la ola), y si la mar está llana, interesa que esté centrada. La clave está en saber conjugar ambas cuestiones para encontrar el punto idóneo de cazado de gratil.

Los catavientos del gratil nos indicarán si el ángulo de incidencia del viento en la vela es el idóneo o no. Lo suyo es que el de barlovento y sotavento (tenemos uno a cada lado de la vela) estén paralelos y horizontales, aunque tampoco es malo que el de barlovento esté un poco levantado, sin que llegue a flamear el gratil de la vela.

Solemos contar con dos parejas de catavientos, uno a mitad de la vela y otro más arriba. Lo suyo es que ambas parejas vayan igual, aunque es difícil conseguirlo con exactitud. Si el cataviento de barlovento de arriba sube antes que el de barlovento de abajo suele indicar que el palo está muy a proa, pero como digo, esto ya es para expertos. Si no van iguales, fijaros en el de abajo, que es el que mayor superficie vélica tiene asociada.

Si el cataviento de sotavento baja y el de barlovento sigue horizontal, nos indica que tenemos la vela demasiado cazada para ese rumbo, por lo que soltaremos escota hasta conseguir de nuevo que ambos estén paralelos y horizontales.

Si es el de barlovento el que sube, indica que tenemos la vela demasiado suelta, por lo que habrá que cazar escota o, en caso de estar ya cazada al máximo, deberemos abrir rumbo.

Los catavientos de la baluma nos indican lo abierta o cerrada que está. Si vuelan libremente, tendremos bien la salida de viento de la vela, con lo que la baluma no estará más cerrada de la cuenta. Si no aparecen (se esconden detrás de la vela) es que tendremos la baluma demasiado tensa o cerrada, y si se esconden a ratos, estamos en el límite.

Con vientos flojos y en ceñida, será difícil conseguir que los catavientos vuelen siempre, por lo que si se esconden de vez en cuando, no pasará nada, es normal. Con vientos medios a fuertes, si se esconden, aunque sea a ratos, llevamos la vela hecha un trapo.

¿Cómo la graduamos? Pues hay varias formas, y de penderá de nuestra forma de navegar, las condiciones de viento que tengamos,… Con el flexor del mástil, si cazamos más flexor abrimos baluma (los catavientos volarán), pero ojo porque también aplanamos vela (no interesa si hay poco viento). Con la caída del mástil, mientras más atrás, más abierta estará la baluma, y mientras más a proa (más recto), más cerrada. El cazado de escota también afecta, abriendo baluma si soltamos un poco y cerrando algo si cazamos a muerte. Obviamente tendremos que jugar con todo ello para conseguir abrir la baluma sin perder otro tipo de prestaciones (potencia, ángulo de ceñida,…)

La cola de pato se tensará lo justo para hacer desaparecer cualquier arruga horizontal en esa zona. Evitar las arrugas verticales (exceso de cazado).

El pujamen posee un cabito de reglaje insertado en la vela. Su trimado (cazar o soltar) se hará una vez y ya no se tocará más, aun si las condiciones de viento son diferentes. Hay que conseguir que el pujamen no esté muy suelto (la parte baja de la vela en ceñida flamea como una bandera) ni muy cazado (el pujamen se vuelve hacia sotavento dejando claro que es por exceso de tensión). Lo suyo es que no flamee y que tenga un poco de bolsa hacia barlovento.

Es recomendable echar un vistazo a la nota del mástil.

En través o largo:

Ahora tenemos el viento por la amura o aleta. El palo lo mantendremos como en ceñida o un poco hacia delante (en través) y a medias entre caída máxima adelante y caída de ceñida (en largos). La posición de la vela vendrá dada por el rumbo que queramos llevar, guiándonos con los catavientos, como se indica más abajo.

En tensado del gratil de nuevo dependerá del viento. Si tenemos mucho, llevarlo tenso (algo menos que en ceñida), y si hay poco, flojo (casi suelto del todo). Entre medio, pues puntos intermedios. Recordad que si soltamos gratil, aumentamos la bolsa de la vela, por lo que el barco ganará potencia y, en este rumbo, normalmente velocidad. En los largos, llevarlo casi suelto del todo.

La cola de pato, lo mismo, sueltecita dando forma a la vela (evitar arrugas).

Los catavientos del gratil seguirán indicando el ángulo de incidencia del viento en la vela. Una vez tengamos nuestro rumbo, el cazado ideal nos lo marcará el paralelismo horizontal de los catavientos de barlovento y sotavento. El funcionamiento, igual que en ceñida.

Los catavientos de la baluma ahora deberán estar siempre volando. Si se esconden detrás de la vela, nos indicarán que la baluma está muy cerrada, lo cual arreglaremos echando el palo un poco hacia atrás. Por tanto, los catavientos de la baluma nos servirán para saber si la caída del palo es correcta o no. Lo suyo, si la intensidad del viento nos permite gobernar bien el barco, es echar el palo hacia delante hasta que se empiecen a esconder los catavientos, tras lo que echaremos el palo un poquito hacia atrás y listo, tenemos bien trimada la caída del palo.

En empopada:

Ahora tenemos el viento por la aleta o la popa El palo lo pondremos en su caída máxima hacia proa.

El tensado de gratil totalmente suelto (o casi), viendo arrugas horizontales en la parte del gratil de la vela. Si hay mucho viento podemos tensarlo algo (ahora nos interesa tener mucha bolsa en la vela).

La cola de pato suelta.

Ahora, tanto los catavientos de la baluma como los del gratil no nos sirven de nada. Al entrar el viento por detrás, la vela deja de funcionar por flujo, funcionado sólo por empuje. Por tanto, los catavientos sólo funcionarán en las pequeñas orzadas que demos.

El cazado idóneo de la vela nos lo dará el gratil en sí. Si flamea, tenemos la vela demasiado suelta, pero ¿y si tenemos la vela demasiado cazada? Como los catavientos ya no funcionan, la única forma de saber si la vela está muy cazada será soltándola hasta que empiece a flamear el gratil, que será cuando cacemos un poco hasta que deje de flamear; ése será el punto idóneo de cazado de vela. Esto quiere decir, que en empopada iremos siempre cazando y soltando vela continuamente a fin de estar siempre en el punto más idóneo de cazado de la vela.

También podremos saber el punto ideal de cazado de la vela teniendo en cuenta que el mayor empuje, y por tanto velocidad, lo obtendremos cuando el viento incida perpendicularmente a la vela (o a su mayor superficie posible).

Notas:

– Es importante, además del buen trimado de la vela, tener la correcta caída del palo en cada rumbo.

– Los catavientos de los cables de estays serán también de mucha ayuda (ver nota de mástil) para conocer la dirección exacta del viento aparente, que es el que nos interesa.

– Hay gente que usa un “windex” o veleta en tope de palo. Es un sistema que indica la dirección del viento aparente y que nos puede ser de mucha utilidad para el trimado de vela y mástil.

–  Es mucho más fácil trimar una vela nueva que una vieja. Las viejas están ya cedidas, embolsadas y cuesta mucho darles forma, por lo que los cazados suelen ser más radicales.

– El flexor del mástil es pieza fundamental en el trimado de la vela. Cazarlo aplana vela y abre baluma (para mucho viento). Suelto (máximo a dos cuartas del palo), embolsa la vela y cierra baluma (más potencia para vientos medios).

– Las burdas o cables de palo atrás también ayudan a flexionar el palo (ver nota mástil), por lo que también afectarán al trimado de la vela.

– La escora del patín ayudará a poder orzar más (más ángulo de ceñida), pero abatiremos (derivaremos) más y además se va perdiendo efectividad de presión en la vela. Cuando queramos orzar más en un instante determinado y el cazado de vela no nos permita más, puede ser una opción adecuada en un periodo corto.

– El objetivo siempre es ir lo más rápido posible, o al menos más rápido que tu contrincante. Verás como el patín mejora su velocidad si trimas bien la vela.

Parece complicado, pero el tiempo hará que todas estas cosas os salgan intuitivamente y sin tener que pensar mucho.

En próximas notas hablaremos de rumbos y otras cuestiones interesantes.